¡Lo vamos a hacer! (3)



Quiero dejar claro que esta colección de entradas, dista mucho de ser un tratado profundo, filosófico o exhaustivo para justificar nuestro proyecto regenerador desde la sociedad civil. Tampoco está escrita con esa intención, pues tengo compañeros en la aventura que podrán aportar, desde puntos de vista más doctos o académicos, e incluso discrepantes, cantidad de argumentos respaldados por toda clase de datos económicos, legales, etc.

Mi intención al escribirlas es la de divulgar con las palabras más sencillas nada retóricas o culteranas, las mías, aquellas cosas en las que creo y que confío que serán las que defienda Sociedad Civil y Democracia, si esa es la voluntad de los ciudadanos que se afilien, a partir del próximo Congreso (06/10/2012).

Así que sigamos con el meollo del asunto, siempre bajo mi personal punto de vista, en cualquier caso, amparado en los fines de SCD. En anteriores entradas, he hablado de por qué hemos llegado hasta esta tragedia (1) y de quienes, por corruptos, viles intereses o por sectarios, quedan fuera del proyecto (2). En ésta, toca hablar de los ciudadanos que deberían estar con nosotros. Son muchísimos ciudadanos, aunque muchos de ellos aún no lo sepan. Y eso, es algo que sólo nosotros podemos solucionar.

Si son los corruptos, los enchufados, los privilegiados, los fanáticos y los dogmáticos sectarios, los que no caben en una auténtica sociedad civil, todos los demás podrían hacerlo.

El lógico perfil de los que se nos unan, es el de ciudadanos: 
  • Convencidos de que el sistema vigente –para dar soporte a una democracia por, para y, sobre todo, de la sociedad– precisa de profundas reformas que nuestros actuales políticos son incapaces de abordar. 
  • Con capacidad de discernir entre lo fundamental e imprescindible para sanear un pútrido sistema, y lo muy importante pero accesorio para ello.  En cualquier caso, con espíritu crítico, prestos a manifestarlo, cunado consideren que deben hacerlo.
  • Capaces de aparcar por un tiempo temas no esenciales para nuestro proyecto.
  • Dispuestos a acordar un proyecto, que abarque los mínimos necesarios y suficientes para  regenerar la democracia, con otros muchos ciudadanos diversos, pero igualmente convencidos de la necesidad de cambiar ese sistema que nos oprime. 
  • Seguros de su convicciones, pero conscientes de que la verdad no es absoluta y tiene matices, y sabedores de que los otros pueden tener tanta razón, o más. 


¿Alguien cree que cualquier liberal, conservador o socialdemócrata, honesto y no radical, está de acuerdo con la actual situación política, social y económica de España? ¿Con la corrupción, el despilfarro y el clientelismo de una casta política gobernando para perpetuarse en el poder y en sus privilegios, en cualquier caso, de espalda a la ciudadanía?

Pues justo ahí, está el amplio y centrado espectro político de los que pueden conformar nuestro proyecto de Sociedad Civil y Democracia. Un amplio espectro de afinidades políticas alrededor del centro, con posicionamiento definido, o no. Aprestémonos a conseguir la unión de todos ellos.

La capacidad de negociación, está en la raíz de cualquier actividad social, ceder en algo para obtener los importante. No se trata del consabido: "más vale un mal acuerdo que un buen pleito", sino del "lleguemos a un buen y suficiente acuerdo, aunque sea en lo mínimo imprescindible". Siempre que no implique renunciar a lo fundamental,  para alcanzar nuestros fines, nadie puede excluir dicha negociación.


¡Lo vamos a hacer!

(continuará)

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