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Una reforma necesaria del Código Penal.




 
Seguro que algunos de mis amigos, doctos en leyes, me reconvendrán si meto la gamba "ostentóreamente", pero de todas formas –y a la espera de esas enmiendas– como lo que aplico para plantear esta exigencia, es puro sentido común, paso a exponerla.

Es más que evidente que los miembros de las castas expoliadoras de lo de todos, se van de rositas en la mayoría de los casos, salvo alguno que haya pecado gravemente contra sus "dioses" y estos le abandonen. Esto es un hecho visible y demostrado que pocos tendrán el atrevimiento de contradecirlo.

Considerando que en un proceso de rendición de cuentas, existen varias etapas, en cada una de las cuales hay resquicios por los que irse de rositas, analicemos esas etapas.

Denuncia e investigación:
No creo que las denuncias interpuestas por ciudadanos sean una gran fuente de inicios de procedimientos, salvo casos en los que asociaciones, como Manos Limpias, han dado el paso adelante.Son principalmente la Policía Nacional y la Guardia Civil, los que dan este primer paso ante claras señales de probables delito. Aquí, entran los responsables: comisarios jefes, delegados del gobierno, directores generales, y el titular de turno del Mº del Interior, que pueden frenar o echar mano del viejo truco de usar el cajón de los olvidos, sin que vuelva a saberse más del asunto delictivo. 

Jueces y fiscalía:
En el caso de que se haya pasado la etapa anterior, la denuncia pasa a juez o, generalmente, a la fiscalía. Ambos pueden, según presiones desde el poder o ruido mediático, desestimar el caso. Si el denunciante es un particular, una asociación o la fiscalía discrepa del juez, que es quién en definitiva archiva el caso, se puede recurrir a una instancia superior que puede archivar definivamente, u ordenar la sustanciación de la denuncia. No olvidemos el carácter jerárquico de la propia fiscalía, lo que, en mi opinión, enmascara o ¿justifica? posibles presiones de fiscales de más alto nivel. La historia reciente demuestra que la elección del Fiscal General del Estado por el Gobierno de turno, prostituye, en realidad, este órgano de la Justicia, convirtiéndolo en Fiscal General del Gobierno.


Instancias superiores:
De haber continuado la causa, tras la sentencia, cualquiera de las dos partes puede apelarla ante una instancia superior, y dependiendo del tipo de delito, hay otra, o varias, instancias más ante las que apelar. Vamos, que se puede ir de victoria en victoral hasta la derrota final, o viceversa. Hasta el Tribunal Constitucional o el TEDH –dependiendo del delito–, mirad si hay pasos y tiempo para perder o ganar.

Indultos:

Esta es la forma más bastarda de escapatoria para el corrupto o estafador. Y es que como es una herramienta discrecional, en manos de los políticos –Dios nos coja confesados–, la reparten como si de jugar al póker se tratara. Curiosamente los beneficiados por estos indultos totales o parciales, están casi siempre en el lado de las diversas castas existentes.

Imposibilitar que se nos escapen los chorizos en estas fases, requiere, no exclusivamente, de mejores leyes, sino de la más estricta separación de poderes; pero como esto se antoja tarea dificilísima y muy lenta, que se acelerará según la ciudadanía tome conciencia de su poder, y lo ejerza, entremos por el capítulo de las leyes.

Cierto que soñar con meter a corruptos y chorizos en la cárcel, que siempre los ha habido, era un desideratum de las clases populares y medias. La práctica experimentada, ha mostrado que meter en la cárcel a Don ...., al hijo o la esposa de Don ...., al banquero que le presta a Don ...., era un trabajo digno de Hércules, y hoy los semi dioses escasean mucho porque tienen que dedicar la mayor parte de su vida a ganársela y pagar impuestos.

Pero también es cierto que la indignación ha calado en la sociedad y su exponencial crecimiento, está acojonando a los corruptos y a los que le prestan cobertura. Por lo que se hace fundamental la presión ciudadana –estando Podemos por ahí, prefiero no usar "popular"–, ya que primero, les está haciendo enrocarse para protegerse de nosotros con multas claramente desproporcionadas como las inventadas por el Mº del Interior contra manifestantes y escraches pacíficos, ya que los jueces se niegan a condenar muchas de estos actos, única válvula de escape social. Pero las protestas ciudadanas aumentan como setas tras la lluvia, y esta política represora, no tiene mucho tiempo de vida.

Así que, más tarde o temprano, en un intento más de proteger sus propios intereses, tendrán que ir cediendo y renunciando a parte de sus privilegios, para que lo que más les importa, cambie lo menos posible.


Dado que con las laxas –para sus delitos– leyes y sentencias actuales, a poco que el corrupto haya "pillado" algún milloncejo de euros, siempre les merece la pena, una corta estancia en el Balneario de la Trena, eso sí, poniendo cara de póker, de "¿por qué me hacen Uds. esto?", pero de devolver lo apropiado, nada de nada. Por ello, me permito realizar la siguiente propuesta:

En delitos económicos contra la sociedad española, directos o a través del fraude a la Hacienda Pública, generalmente de cantidades notables, en mi opinión, se debería ligar la pena aplicada tanto al hecho delictivo en sí, como a la cuantía apropiada o malversada, modulando su condena según la cantidad estafada y/o robada.

Por ejemplo. El delito de apropiación indebida, puede tener una condena de –por ejemplo– dos años y seis meses a cinco años. Pero por cada fracción –actualizable anualmente– apropiada –cada millón de euros, por ejemplo– llevará un incremento en la condena de dos años más, sin posibilidad de reducción, salvo que se devuelva la cantidad apropiada o desviada a terceros. Así, si lo devuelve todo, tendrá que cumplir la pena por la estafa en sí, (de 2 y 1/2 a 5 años) sobre la que sí podría existir posible reducción. Dejando explícitamente fuera de cualquier posibilidad de indulto, este tipo de delito contra lo que es de todos, ya sean ERE, dinero de ayudas de la UE, ayudas sociales, etc.

¿Qué os parece?




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¿Quedan españoles en España?





Que una notable cantidad de vascos –ni tantos como ellos creen, pero más de los que se piensa en otras zonas de España–, no se sientan españoles, creedme, ese no es el problema

Que intereses bastardos de políticos –estos, para vergüenza nuestra, SÍ españoles–, hayan permitido, cuando no directamente favorecido, que otros delincuentes con sus camarillas mediáticas y "culturales", hayan modelado la voluntad de más de tres generaciones de catalanes, condicionándolos con un implantado nazionalismo –sí, con "Z", por ser más racista que otra cosa– sectario, adormeciéndoles cualquier posibilidad de sensibilidad para otros asunto, mucho más importantes, como recortes en prestaciones sociales, llegando a imponer criterios de eutanasia pasiva, como lo es el no "gastar" en enfermos más o menos terminales, y derrochar a manos llenas –mucho más que el dinero recortado– en propaganda y subvenciones para difundir ese etno-nazionalismo, y de paso, llenarse los bolsillos, por si las cosas no les salen como tienen previsto, que estos golfos no dejan nada al albur, tampoco ese es el problema.

El problema es que no tenemos ni puta idea de cuántos "españoles", algo más que simples pobladores, quedan en el resto de España y en las regiones mencionadas.


Para aclararnos, veamos si somos capaces de saber qué es ser español. Comencemos admitiendo que nadie elige dónde nacer; incuestionable y contundente. Ni tampoco, en el seno de que familia y/o clase social, hacerlo, por lo que habrá que colegir que el ser más o menos español, como lo es, ser más o menos francés, de poder ser condicionado con carácter previo al ver la luz, lo sería únicamente por la genética de nuestros progenitores. 

Habiendo nacido en Andalucía, donde abundaban las familias numerosas de siete o muchos más hermanos, tuve ocasión de observar que dicho condicionamiento genético, aunque sin duda influyente en el tono general de la prole, no era el gran determinante de lo cada uno resultaremos ser.

Como tampoco resultaba inequívocamente determinante, el entorno, amistades, educación, etc. Sin duda, cada uno de estos ambientes de influencia, aportan su carga socio-cultural, pero ninguna, per se, justifica lo que finalmente somos.

Por tanto tiendo a considerar que sentirse español o irlandés tiene que ver más con un mix de influencias adquiridas de lo que se observa en el hogar, en la Educación (el sectarismo de unos profesores; el peor daño recibido), del círculo de amistades, de las opciones de salida personal y profesional. Quizás, me olvido de alguna de éstas causas externas.

Pero es en la capacidad de observar, procesar, analizar todo esto que nos viene desde fuera, en el juicio crítico que extraigamos de todo esto, el interés en buscar y analizar otras opciones diversas, y en confrontarlas todas, en donde se conforma definitivamente nuestro comportamiento adulto.

He dejado de mencionar hasta el momento, las carácteristicas que, en mi opinión, más nos definirán ante una sociedad sana: La ética y los valores (sean morales o sin calificar). Estos son los auténticos forjadores del carácter, junto con la capacidad de esfuerzo y superación personal. Qué duda cabe que en la formación de estos principios éticos, valores, capacidad de esfuerzo y capacidad de superación personal, influyen muchísimo el ejemplo familiar, el comportamiento de educadores y nuestro entorno inmediato. Pero no son determinantes al 100% del carácter individual. Si los hemos tenido, y buenos, habremos andado una gran parte de camino, pero sin garantizar nada. 

Por contra, quien partiendo de una posición semi-excluyente, de mínimo apoyo positivo familiar, educativo y amistades, teniendo todas las papeletas para ser un tarambana, es –en base a su voluntad, su ética y su capacidad de juzgar la realidad que le rodea–, finalmente decide, se esfuerza y consigue ser ejemplo ciudadano, esa persona tiene todos mis respetos. Y he conocido a algunos de estos.

¿Y qué tiene esto que más parece un prontuario para clasificar entre buenos y malos ciudadanos, con ser y sentirse español?

Pues comprender que aquellos elementos que ayudan a esculpir nuestro carácter, son los mismos que nos hacen sentirnos españoles, o no. Ser, sentirse español, no puede ser, ni me refiero al, accidente de nacer en España, o en el seno de una familia española. Es mucho más.


Y es verdad que podemos sentirnos españoles, de muy diversas formas. Desde los que, dejándose llevar por la euforia del momento (ej.: la Final del Mundial de Fútbol) no tienen el menor recato en darse un emotivo baño de españolidad, aún cuando al poco, retorne a su nacionalismo o regionalismo identitarios; hasta el que usa la idea de España, más como insulto a otros, que como sentimiento de sano orgullo.

Y ese sano orgullo, conlleva aceptar lo bueno y lo malo de nuestra Historia, potenciando lo bueno y reparando, según nuestras posibilidades, lo malo. Pero asumiendo que fue nuestra gente, españoles como nosotros, los que alcanzaron esas cotas de grandeza y esas simas de villanía. Contextualizando que aquellas acciones se realizaron en un momento histórico en el que los valores y las circunstancias eran ciertamente diferentes.
 

En estos días, en que hemos vuelto a ser elegidos Miembro de Consejo de Seguridad de la ONU (asunmiendo el actual desprestigio del tal órganismo), me he sorprendido al observar las reacciones de muchos e inteligentes amigos: "que si ya sabemos el nivel de dónde hemos entrado junto con, nada menos que, Venezuela"; algunos que hasta hace bien poco, parecían los cabos gastadores de Ejército Israelí, ahora callan ante la heróica resistencia de los kurdos en el Norte de Siria, asediados por los asesinos de IE, y negándoles cualquier ayuda desde Turkía.
 

Otros son incapaces, y muchos acomplejados, de identificarse con España. No es que hablemos –merecidadmente– pestes de nuestros políticos o del sistema judicial, sino que hemos llagado al punto de, estúpidamente, aceptar que somos incapaces de hacer algo bien. Al parecer no existe nada que merezca un puntito de orgullo patrio, ni los misioneros que se entregan a los más necesitados, ni la auxiliar de enfermería Teresa Romero, voluntaria, que si enfermó ha sido "por su voluntad", ni la silenciosa acción de nuestras Fuerzas Armadas, en labores de paz, etc.  

¿No hay nada que nos proporcione ese puntito de orgullo español?
 

Del otro lado están los que –bien es cierto que sin decirlo abiertamente, porque lo contrario sería delatar que sus intereses no son patrióticos, sino de casta–, tratan de poner sordina a cualquier denuncia o manifestación social, vergonzante para ellos, por participar y para nosotros, por callar. Casos como EREs, Güertel, ITVs, despidos en UGT y CCOO, el saqueo de las Cajas de Ahorros y la gestión de la crisis del Évola; los "avisos u olvidos" de la Agencia Tributaria, favorecedores de los defraudadores y evasores, eso sí, de alta posición social; los rescates a la banca y el aplastamiento de la clase media; las innumerables denuncias guardadas en los más ponzoñosos cajones; etc. Todo lo que le interesa a la casta, se amortigua en los medios subvencionados –casi todos– y se acusa de antipatriotas a los que tengan narices de denunciarlo.


La verdad es que no es nada fácil sentirse español, en estos tiempos. Y yo, sin embargo, si me siento, y un punto –ya estoy con la vergüenza–, orgulloso de ser español, con lo mucho de bueno y de malo que ello tiene. 

Por eso me encuentro muy solo. Una cosa es que tengamos unas oligarquías políticas, judiciales, sindicales o patronales auténticas despóticas y corruptas y otra bien distinta es que por ello tengamos que callarnos y no protestar. De hacerlo, callarnos, sí tendremos que avergonzarnos. El silencio es la muerte de la ciudadanía y sus derechos: nadie se apodera de lo que préviamente tú, no has abandonado.

Nunca me he sentido más orgulloso de la Guardia Civíl, que cuando son ellos mismos lo que descubren y detienen a los corruptos o delicuentes que se les han infiltrado. No denunciar es lo más vil que podemos hacer como ciudadanos, porque nos hace perder tal condición.



En el DRAE, la palabra chivato tiene como primera acepción la de soplón, y ésta la de: Dicho de una persona: Que acusa en secreto y cautelosamente. Incluso la palabra delatar, que no tiene aceptada acepción negativa, suena mal a nuestros oídos. No sé, quizás sea que, sin tener conciencia de ello, tenemos más que asumida la ormetá.

Ante las felonías que comenten contra nosotros y el expolio de lo que es nuestro, los españoles quedaremos como unos sinvergüenzas o unos borregos, si callamos, o como un pueblo orgulloso y repleto de ciudadanos, si nos plantamos ante esos canallas.

¿Quedan españoles en España?




    

    Miré los muros de la patria mía
    si un tiempo fuertes, ya desmoronados
    de la carrera de la edad cansados
    por quien caduca ya su valentía.


                              Francisco de Quevedo

 

    Ya hay un español que quiere
    vivir y a vivir empieza,
    entre una España que muere
    y otra España que bosteza.

    Españolito que vienes
    al mundo te guarde Dios.
    una de las dos Españas
    ha de helarte el corazón
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                              Antonio Machado



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España como clamoroso ejemplo de la represento-y-me-quedo-todo-cracia



La Represento-y-me-quedo-todo-cracia, arrasa España
  
El truco está en conseguir ser "elegido" –por aquello de entre Málaga y Malagón– en cualquiera de las listas mal llamadas "representativas", que se nos ofrecen el voto, a cualquiera de los mortales. Para ello basta con unos apreciables "servicios prestados" a "la causa"; una oratoria sosegada o vibrante, en presencia de los capos; poseer una suficiente notoriedad pública; ser un gran contador de chistes o ir de "Sí, señor Director General", siempre que –en algunas variantes de las castas– no se raye en el ridículo.

Últimamente estos niveles de exigencia se han debido relajar en demasía, visto el "nivel" de algunos de nuestros representantes, ya sean políticos, sindicales o empresariales. 

Una vez dentro de las castas –a algunos les da igual cuál
sea, Málaga o Malagón,  en la que consiga entrar–,... y a vivir de puto cuento –y del contribuyente, por supuesto–, siempre que no "nos de por ser incorruptibles" o mostremos serios indicios de una enfermiza ética insobornable, porque una cosa es predicar y otra, bien distinta, dar trigo. Pero a lo que vamos, una vez dentro ya estás dentro de la Represento-y-me-quedo-todo-cracia, lo que te da derecho a decir que representas los intereses de los españoles –lo que todos sabemos que es una gran mentira–, además podrás robar, apropiarte, subvencionarte, colocar a familiares y amigos,... en una palabra, a quedarte con todo lo que quieras y puedas.
El pacto entre "caballeros" de las castas:
Socializar las pérdidas y privatizar los beneficios


Oiga, gran cosa esto de la Represento-y-me-quedo-todo-cracia. Y lo bueno es que es, dentro de un orden, bastante accesible para todos; muy democrático, vamos. Basta con ser un fervoroso aplaudidor del lucro personal por el lucro personal, aunque nunca se haya detenido a pensarlo; no tener ni la más mínima y pajolera vergüenza; estar convencido de que hay que socializar las pérdidas y privatizar los beneficios –para lo que no hay que ser un rojeras de mierda (Blesa, consejeros de Bankia, Pujoles,...), que los hay muy liberales y/o conservadores; desconocer el significado de la palabra ética pensando que es un sinónimo de épica; estar seguro que moral, es un color; ser lo siguiente a amigo de lo ajeno; pensar que las leyes se hicieron para saltárselas, los que pueden, claro.

Lástima que ya me coge tarde. Sobre todo después de que tras nueve años en un colegio Jesuita, mi conciencia no me permita confundir el significado de Justicia, Ley, Ética y Moral.

E insisto: siempre que no "nos de por ser incorruptibles". Porque aparentar y venderlo es –y ahora mucho más–,, una cuestión sine qua non. Total, si prácticamente es imposible que nos pidan cuentas de la incoherencia entre nuestro aparentar y nuestro no ser. 



Un Sistema Judicial prostituido, en sus más altos órganos y tribunales
es imprescindible para la impunidad de los corruptos
 
Porque, hay que decirlo –que diría el desaparecido Manuel Fraga–, esto es así porque los políticos consiguieron desbordar, durante el primer mandato de Felipe González, las últimas defensas de la separación de poderes; apoderándose de, y mangoneando en, los más altos tribunales y organismos de la Justicia. Entre esto, y que, si se escapara alguna sentencia inconveniente para la casta política, o para sus amigos sindicalistas y empresarios, les quedan los indultos. Negocio redondo para estos putos golfos, que no para los españoles.



 Y se queja de la desafección de los ciudadanos por los polítcos. Poca me parece

El caso es que las necesidades de saqueos, se han venido multiplicando exponencialmente. Claro, estos representantes tan bien retribuidos, y apropiados de lo que no es suyo, no tienen por qué limitar su procreación, dada su bonanza económica, y, cuando crezcan sus vástagos y vástagas, tendrá que colocarlos y bien pagarlos. Pues nada faltará para la perduración de estas castas. Para dar solución a este previsible problema a futuro, alguien inventó la "puerta giratoria", la "administración paralela" y los "comisionistas" o "lobby", dicho en román "palafino". Muy finos ellos.

Mediante la primera, las puertas giratorias,se colocan en grandes empresas, generalmente en sus Consejos de Administración, a políticos quemados, amortizados o con crisis de vergüenza –pero no mucha, no vayan Uds. a creer ...– con unos sueldazos que pa qué. La mayoría de éstos contratados digitales, hicieron méritos en su anterior vida político-activa, otorgando sustanciosos contratos y privilegios a estas empresas. En esta categoría entran también los maridísimos, o maridísimas de los políticos (Cospedal, GonzálezFelipe e Ignacio–, Aguirre, etc, pueden darnos clases de ello.


Las segundas, las administraciones paralelas, son una forma de crear empresas que realizarán los mismos trabajos por los que ya cobran y tienen asignados los funcionarios de carrera. ¿La excusa? Bajo rendimiento de dichos funcionarios, la más abyecta de las falsas justificaciones pues aparte de una mentira, serían esos político, los que de ser cierto, tendrían que obligar a esos funcionarios a rendir. ¿La realidad? No es otra que al no ser administración pura y dura, sino sociedades semi-públicas, o nada públicas, la revisión de sus cuentas es bastante más laxa que la de las consejerías, permitiendo exprimir mejor las tetas, no del Estado –como se dice sin rigor alguno– sino las nuestras, las de todos los españoles. Son reductos de enchufados de nivel, medio-bajo aunque en sus cargos directivos aparecen los de siempre. ¿Ejemplos? A montones, en cada autonomía cientos. que nos han costado a los españoles miles de millones de euros innecesarios para nosotros, enriquecedores para ellos y sus bolsillos. ¿Muestras? Que, si no, ha hecho la Junta de Andalucía o la Comunidad Valenciana,,,


La Marca España

Finalmente, los comisionistas, suelen ser familia, más o menos directa, de los cargos políticos, nacionales, autonómicos o locales que, unos de ellos, desde empresas privadas más o menos creadas ad hoc, se encarga de visitar a los órganos autonómicos que ya saben de su condición de hijísimo de Don Fulanito,( como es el caso de Oriol Pujol Ferrusola o de Iván,el hijo aventajado –el conseguidor–, de Manuel Chaves) o Urdangarín. Mientras que otros, desde dentro de la propia Administración o empresa paralela, recibe la visita de empresas privadas conscientes de que o "tributa" a la famiglia de turno, o no hay adjudicación de obra que valga.(la famiglia Pujol Ferrusola tiene perfectamente asimiladas todas estas maneras de enriquecimientos).





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Maniobras Judiciales en la Obscuridad







 

No es un error en el nombre del grupo de éxito de los 80's, Maniobras Orquestales en la Obscuridad (OMD). Es que tras leer el excelente artículo de Jesús Cacho –supongo que bien documentado, por su profesionaliad y porque dice lo que dice y se arriesga a mucho diciéndolo–, "La Justicia a través del espejo de la fortuna Larios" en Vozpópuli, cuya lectura recomiendo encarecidamente, me pareció un fícl y buen titular para esta entrada porque, aunque en lo tocante a "oscuridad", no hay más ciego que el que no quiere ver. Y los españoles vemos muy poco. 

Se tenga la opinión que se tenga de la Justicia, su lectura sorprende realmente, al comprobar que todo puede ser aún peor. Compruebo que la Justicia no sólo es un lodazal cuando están por implicados sonados miembros de nuestra casta política, sino que también es la casta de los "poderosos", fácticos, la que participa a modo de los "prevaricadores privilegios" concedidos por quienes, igualmente, prevaricaron cuando juraron impartirla, la Justicia.

Cierto que últimamente, algún que otro político, eso sí ya amortizado y en decadencia, han sido condenados, aunque algunos se parapetan tras peticiones de indultos, alegaciones de edad o enfermedad, con el beneplácito –parece que reservado en exclusiva para estos políticos– de indignos jueces que niegan a otros españoles en casos similares.

Pero los que parecen que aún no han provocado la suficiente alarma social como para que reconsideren la desmedida tolerancia con ellos son esta casta de poderosos, a caballo entre financieros, clase alta, grandes empresarios y políticos. ¿Qué era Miguel Blesa: clase alta, financiero, empresario, político, o simplemente amigo de quien buena sombra te proporciona?

Pero todo esto ya está dicho aquí y en mi Muro de FaceBook. Lo que va a ocurrir a partir de ahora, es lo que pueda ocurrir con casos como el del la Famiglia Pujol. La cuestión está muy abierta, aunque interviniendo la Audiencia Nacional y –¡qué casualidad!–, el juez Ruz, ... ¿alguien ha visto un juez más exquisito y remirado con los registros de sedes u hogares? Desde luego, si fuera su responsabilidad, aún no se habría registrado la sede de UGT-A, en el caso de los ERE.

Pues como iba diciendo imprevisible resultado. La Guardia Civil y la Policía, por obediencia debida; los políticos, porque para ellos, la obligación de denunciar un delito conocido, depende de sus bastardos intereses*; Para jueces y fiscales, por agradecimiento debido a quienes les han puesto allí.



  • * Salvo en el caso de la PPera Alicia Sánchez-Camacho, que primero denuncia unas escuchas ilegales, al inicio de las investigaciones del caso Pujol Ferrusola, y que cuando se dio cuenta que la cosa avanzaba, retira la denuncia. ¿Miedo a quemarse? ¡Cuánta indignidad!
El caso es que en España nada que implique a políticos, se mueve si no lo ordenan desde el Poder Político, o se pide desde el más fáctico, poder económico. Bien claro lo dice Luís Bouza-Brey en su post a un reciente artículo de Mikel Buesa:

  • "Lo que es penoso e indica la incapacidad de los gobernantes del país para liderarlo, es que haga dos años que se ha firmado en el Parlamento de Cataluña una trama de conspiración para la sedición, que constituye un delito, y ni la Fiscalía General del Estado, ni el Poder Judicial, ni el Gobierno, hayan tomado medidas para contrarrestarla."
O como denucia Javier Nart en su Twiter:

  • Javier Nart @JavierNart 2 min
    
envolver la cartera con la bandera ha sido posible por el silencio cómplice de la casta político-sindical y el periodismo subvencionado
¿En qué concluirá este caso Famiglia Pujol, sabiendo hasta donde están metidos en el cenagal, los que tiene que investigarlo, resolverlo y sentenciarlo?

Difícil decirlo, cuando conocemos que lo que era un secreto a voces, estaba escondido en cajones judiciales y policiales. y que la Famiglia ha enseñado los dientes, con la declaración de Pujol Ferrusola ante el juez Ruz, implicando al maridísimo de la Secretaria General del PP, Mª Dolores de Cospedal. Temblando están muchos por la reserva de mierda que puedan espetar los Pujol, de verse más acorralados. 

¿Aguantará la sociedad civil española un nuevo carpetazo a esta cuestión? Lo que sí tengo claro –con gran sorpresa y dolor por mi parte–, son las inconmensurables tragaderas de los españoles. Y bien que lo siento.





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¡Dios! ¿Pero cómo hemos llegado a esto?





Reconozco que hoy no debe ser mi día más indicado para escribir sobre este asunto. Pero tengo la imperiosa necesidad de hacerlo. Corro el riesgo de romper alguna quijada no tan culpable, pero la necesidad de repartir coces a diestro y siniestro –de derechas a izquierdas, pasando por centristas y supuesto Regeneradores de la Nada– es realmente agobiante.Comencemos: 


Los responsables, para todos.


Son muchos más de los que claramente serían fácilmente señalados por cualquiera, como: nazionalistas, nacionalistas y reginonalistas; políticos y sus respectivas y pajoleras greyes. Pero a estos les va en el ADN, no son autodestructivos, propiamente –como muchos peinsan–, sino "otrosdestructivos"; precisan ningunear, despreciar, odiar, a otros –no por raza necesariamente, sino por no compartir su fe identitaria– a los que convierten en responsables de sus propias, o inventadas, carencias. nazionalista, nacionalista o regionalista, no se nace. Condiciona muchísimo el entorno familiar y socio-cultural, pero debe existir una perversa voluntad de crear tres o cuatro generaciones de "Hobbits" (ellos) y, por consiguiente, "Orcos" (el resto) y ya está hecho. 

Por supuesto que no debemos olvidar los medios: entusiastas maestros y profesores "deformadores" de mentes infantiles, financiación, medios de "desinformación" y adoctrinamiento, una mínima sociedad incivil mística y beata de la "nueva religión" entregada a la evangelización en la nueva fe, parafernalia –cuanto más nazi, más efectiva– y más financiación. Y esto se le ha dado a espuertas a los nacionalistas; se les ha primado por encima del resto, pero nunca lo bastante.




Por qué ocurre esto.


Porque hemos caído en la trampa de la perversión del lenguaje. Cuando decimos que, por ejemplo, el Gobierno Central y la Generalidad, se sientan a negociar, sea porque faltan apoyos para los presupuestos o por no gobernar sin consenso –que teniendo la mayoría suficiente, es innecesario, aunque deseable pero, en cualquier caso, sabiendo si lo que se paga por ello, no es, como suele ser, una locura–, se pervierte el sentido de la palabra negociar. Ya que el Gobierno Central obtiene un apoyo coyuntural a "esos" presupuestos, u otros acuerdos, mientras que la Generalidad, consigue nuevas transferencias per secula seculorum que, ni por asomo, se plantean volver a negociar. Esto, desde el punto de vista del Gobierno Central, debería haberse leído como un me das esta cerilla ardiendo, a cambio de quedarte con un pozo petrolífero. Todo un tocomocho, tragado y consentido por los máximos responsables de preservar la unidad de España.


Los otros responsables, los peores.

Los sucesivos Presidentes del Gobierno Central, el de España, aupados y respaldados a machamertillo por sus partidos, desde los corifeos autonómicos, hasta los militantes y votantes –la mayoría de las veces, más cercanos al prosélito que a la persona crítica y juiciosa que pretenden ser–, han tenido tanta o más responsabilidad en lo acaecido que los anteriores. Entre otras cosas porque ellos tenían el deber moral y legal de impedir el desastre resultante. Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero –quizás por su natura estupidez, el más dañino– y Mariano Rajoy, son tanto, o más, responsables que Jorge Pujol, Arturo Más, Juan José Ibarretxe, y cualquier otro BeirasTardá de tres al cuarto.



 Me niego a no mencionar, por colaboradores necesarios, a los altos tribunales e instituciones judiciales del Estado que, prevaricando –incumpliendo sus juramentos–, han sido más políticos que jueces. Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Fiscalía General del Estado, Consejo General del Poder Judicial, Audiencias Autonómicas o Provinciales, han retorcido el significado de las Leyes, se han inhibido de juzgar causas claras, han mirado para otro lado si se trataba de juzgar claros delitos cometidos por políticos, Gobiernos y/o Parlamentos Autonómicos, por amigos de y siervos de ellos, etc.

Alguien podrá decir que cuando comenzaron las cesiones a los nacionalismos, quizás no era previsible este final, ¡falso! No había que ser un sesudo tertuliano para allá, en los años 80, prever que generar desigualdades entre los españoles, era iniciar el camino hacia el desastre. Eso, sin ser lumbrera alguna, lo hemos denunciado bastantes españoles desde hace años, eso sí, españoles de a pie. Y ellos, han dispuesto de cuantos asesores han deseado, y excelentemente pagados, razón de más para saber exactamente donde se metían, y a donde nos han metido a todos los españoles.


No nos vayamos de rositas los ciudadanos.

No nos amparemos en estos indignos presidentes –al menos en patriotismo real– , secretarios generales, aparatos todos, hasta afiliados –cada uno con su grado de responsabilidad– para sentirnos únicamente como víctimas paganas –de pagar, y a buena fe que lo haremos– y sufridores de tanta deslealtad y desvergüenza. A estos y otros partidos los hemos votados nosotros, los españoles. Seguro que algunos, en su buena fe, fueron engañados al acudir a las urnas, seguro; pero dudo que esta categoría de engañados, supere el 10-15% de los votantes. Y lo peor, se les ha vuelto a votar a unos y a otros.

Pero sin duda el gran mal de los españoles, es abnegar del significado real de la palabra ciudadano, de responsabilidad personalpor encima de la colectiva, para diluirnos en la mucho más cómoda e "irresponsable" de la turba o masa. Y esto, no nos exime de responsabilidad ante nuestros hijos y la Historia.



¿Alguien piensa que Rajoy es la persona adecuada para resolver esta situación? 


El caso es que ya nadie puede ignorar el pudridero que es nuestra alta política actual, entre otras cosas porque era "un secreto a voces".
 

Ahora resulta que el expolio continuado que la mafia Pujoliana, y otros que ya saldrán, realizaba en Cataluña, era perfectamente conocido y denunciado por diversos organismos, ante los sucesivos gobiernos centrales pero por, la innata delincuencia y la falta de patriotismo de nuestros políticos, fueron guardados en cajones por funcionarios corruptos y jueces, y fiscales, prevaricadores.

Y Rajoy, que en esto de la estupidez, no queda muy a la saga del cum laude de Zapatero, a la espera de que el asunto se pudriera, viendo que lejos de recular, los exaltados se radicalizan aún más, se ha visto obligado a destapar de golpe toda la mierda del secesionismo catalán –Pujol, Mas, CiU, ANC, etc.– demasiado tarde para no hacer otra cosa que empeorar la situación –justo lo contrario de lo que pretendía–, dejando a los pies de los cabreados nazionalistas, estos sí, con "Z", al resto de ciudadanos catalanes que se sienten también españoles.


Seguro que había posibilidades de resolver la situación por otra vía pero, gracias a González, Aznar, Zapatero y Rajoy, ya es tarde. Con el bien que nos hubiera hecho a los españoles que alguno de estos indignos presidentes hubiera aplicado, un poco de sentido común: Más vale una vez colorado que ciento amarillo.

Tenemos a Europa detrás nuestra recriminándonos lo que significan las singularidades del Concierto Vasco y el Amejoramiento Navarro, cuyos problemas no radican en esas leyes en sí, sino en la injustica flagrante que sus cálculos –cantidades a todas luces abusivas–, suponen para los ciudadanos del resto de España y Europa, muy bien descrito por Mikel Buesa en su estudio "El pufo Vasco". Una posible solución, trataría de negociar esas cantidades, transferidas o retenidas, de manera verdaderamente justa, sin tocar para nada esas Leyes. Lo mismo se puede hacer con Cataluña, pero dejando claro que los asuntos identitarios los pagan exclusivamente ellos con sus propios recursos y sin tocar los derechos sociales de los catalanes, y que el Castellano es tan oficial como el Catalán.  

Pero ahora, hasta que no se serenen las aguas –realmente no sé como–, no será el momento de sentarse a renegociar todo.









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