La mentira como pauta de gobierno.


Ya sabemos que para ser Ministro en España, no hay que ser un lince. Es más, llevo un tiempo pensando que serlo –lince–, es una losa demasiado pesada para alcanzar tal condición. Pero no parece ser éste, el caso del sr. Jorge Fernández Díaz, ingeniero e inspector de trabajo (oposición) por lo que se le debe presumir un preparación suficiente y, por supuesto, muy superior a la alcanzada por la media de sus, hoy, opositores del PSOE, a pesar de iniciarse prontamente en la política, a los 28 años.

No obstante, no es difícil encontrar signos de que esta vez, su cualificación, no es garantía de preparación e inteligencia aunadas, ya que en la Wiki –en la que los suyos, los del PP, se cuidan muy mucho de que la imagen de sus prebostes salgan lo mejor paradasposibles– figura sobre él: "Se le reconoce como un miembro del "ala moderada" del PP de Cataluña en relación al nacionalismo catalán."

Los hechos recientes demuestran que, una de tres:
  • O bien, no sólo es moderado frente a nacionalismo catalán sino que también, frente al terrorismo vasco.
  • O es un analfabeto funcional o iletrado, que no entiende el significado de las palabras y que, en ese caso sus asesores tienen menos posibles mentales que Ud.
  • O es un mentiroso que no tiene el menor pudor en retorcer, a su conveniencia, el verdadero sentido de las palabras.

Pues la Ley (artículo 104.4 del reglamento penitenciario) aplicada al cacho de carne asesina, conocido por Iosu Uribetxebarria Bolinaga, es clara y rotunda. Señala que "los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, PODRÁN ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal,…"

Así que, sr. Fernández Díaz, ¿cuál es su pretendida coartada? 
  • ¿Está de parte de los asesinos frente a las víctimas? 
  • ¿Su inteligencia no da para distinguir entre podrán (potestativo) y deberán (obligatorio)? 
  • ¿O pretende tomarnos el pelo al estilo zapateril, pervirtiendo el verdadero e inequívoco sentido de las palabras?

Por tanto, no cabe decir que estaban obligados, que, de no hacerlo, prevaricarían. ¡Menuda estupidez! El Gobierno de España, tiene la potestad de conceder el 3º Grado, o no. Decir lo contrario es mentir –y Ud. lo ha hecho–, una vez más, a una ciudadanía que no ha recibido ninguna alegría ni satisfacción por parte de su inconsistente Gobierno, que va camino de resultar tan nefasto como su antecesor. Parecía imposible, pero están Uds. poniendo en ello una tenacidad, digna de mejor destino, el pueblo español y sus verdaderos interese, por ejemplo.

No creo que le disculpe el hecho de que en esto siga las directrices macadas por su jefe, Mariano Rajoy, ¡otro que viste y calza! El caso es que, a mi entender, Ud. está haciendo esto porque piensa que es lo mejor. Mi pregunta es ¿para quién? Desde luego que no para las víctimas, ni para los que pensamos que las leyes no están para que unos bastardos políticos, las retuerzan con tal de que el resultado sea continuar "su hoja de ruta".


Tras admitir que, sintiéndolo mucho, no se me ocurre otra motivación para sus vergonzosas manifestaciones, reconozco que lo más terrible, en mi opinión, es constatar que están respaldadas por todo el Gobierno, aunque afortunadamente en su partido, y fuera de él, aparecen muchas voces, bastante más dignas, de afiliados y simpatizantes, y de algunos pesos pesados, que en esto, no tienen ningún problema en discrepar abiertamente de la traidora posición de su Gobierno y el aparato de su partido. 


Los que llegaron voceando que tratarían de minimizar los daños causados por la maldición bíblica de la era Zapatero, nos hacen ponernos en lo peor –todo ello sin incidir en sus incumplimientos, su elección casta finaciera antes que ciudadanos, etc. etc.–, sintiendo que cualquier certidumbre, o simple esperanza, que pudiéramos haber tenido, al menos, en lo tocante al, ahora sé, fingido respeto por las víctimas y el castigo a los asesinos, no pasó de ser un frustrante desiderátum.

Srs. de Gobierno, no se me ocurre otra forma de despedirme, que manifestarles mi más sincero sentir respecto a su quehacer político:

¡Vállanse a la mierda!


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1 comentarios:

Anónimo | 30 de agosto de 2012, 21:26

¿quizá mejor "váyanse a la mierda"?