Si te sientes responsable, ¡DIMITE, idiota!


"Apoyaré la reforma del estatuto de Cataluña que apruebe el parlamento de Cataluña", dijo este irresponsable "singuinmornig" (castellanización de una palabra inexistente en inglés pero que suena muy bien y a mí me gusta), algunos preferirían que le llamara gilipoya, pero no), durante un mitin y junto al nacionalista Maragall en el Palacio de San Jorge de Barcelona. Algunos defienden que lo hizo por pensaba imposible que pudiera ganar las elecciones, sin embargo creo que por muy seguro que estuviera de esa imposibilidad, su certeza de haber sido tocado por la Historia como máximo factótum de la desaparición de España, le viene de lejos, por lo que su irresponsabilidad y capacidad de mentir y engañar a todos, no son fruto del pasmo que le dio al saber que su táctica y manipulación del atentado del 11-M, le había deparado la presidencia del Gobierno y las manos libres, gracias a su inexistente conciencia, para abordar bla labor de "deconstruir" España.

Imagen de: http://elmilicianocnt-aitchiclana.blogspot.com/2009_11_01_archive.html

Para ser exactos, ya apuntaba maneras tras su sorprendente elección como Secretario General de PSOE, cuando consiguió hacer creer a casi todos los barones regidores de las taifas del partido que por fin, iban a tener un secretario polichinela, manejable hasta decir basta. De ahí le viene el erróneo nick de "bambi", que le atribuía una ficticia "inocente" bonhomía. Dos factores fueron decisivos para que fuera elegido frente a Bono –que jamás hubiera llevado al PSOE al nivel de degradación conseguido por este irresponsable, que lo es, no porque no sea responsable del inmenso daño a España causado por él, sino porque el muy zafio se niega aresponsabilizarse de ello o de cualquier otro de sus actos. Uno, el decidido apoyo de la cúpula nacionalistas del PSC, encabezada por Maragall, al que no tuvo ningún reparo en desfenestrar tras la "empurada" entrevista con Mas. Y el otro, la creíble –sabiendo de su desmedida ambición–, impensable –conociendo sus apoyos– (a los votos obtenidos, 6,55%, me remito) e impagable –tan impagable que no se la pagó– presentación de Rosa Díez consiguiendo arrebatarle los suficientes apoyos a Bono como para que saliera derrotado por sólo 6 ó 9 votos, según las fuentes.


¡Gracias, Rosa! ¡Tú siempre colocando a España por delante de tu ambición personal!

No contento con su insensata y trágica promesa, por ser realizada por un irresponsable para el que no hay límites a sus antojos, al comprobar que algunos de sus pesebreros parlamentarios podrían dar al traste con sus intenciones, este irresponsable "singuinmornig" (algunos preferirían que le llamara gilipoyas, pero no) realiza otra de sus maniobras apaga fuegos y afirma: "A su paso por el Congreso, iba a dejar el estatuto limpio como una patena" Lo que demuestra su gran mentira, pues lo que iba a apoyar tal y como lo apruebe el parlamento de Cataluña, necesita un paso por la piedra antes de ser refrendado.

Hoy tras una larga, insufrible y no menos irresponsable espera, hasta el punto de dejar el prestigio del Tribunal Constitucional y, sobre todo de los magistrados que lo componen, pero que acatamos como demócratas que somos, este zafio "singuinmornig" (algunos preferirían que le llamara gilipoyas, pero no), afirma sobre la sentencia del TC "naturalmente la acato, la cumplo y la haré cumplir" para a renglón seguido, comprometerse en la búsqueda de las trampas para sortear la sentencia de TC de manera que ésta quede en agua de borrajas y se de cumplida solución a las pretensiones de los independentistas.


Si alguien piensa aún en que no es cierto que exista tan siniestro y dañino personaje, tras esa fachada de "singuinmornig" (algunos preferirían que le llamara gilipoyas, pero no), la criatura va y suelta en Barcelona, con tal de intentar engañar a todos un poco más de tiempo: "No soy responsable de la Sentencia ( sobre el estatuto) pero sí me siento responsable de sus consecuencias políticas". Otra gran mentira porque si realmente se sintiera responsable político y afrontara sus responsabilidades tras el irreparable daño realizado, la única opción barajada por cualquier persona decente y con un mínimo de ética, que alguno habrá entre los políticos –tal vez no es España– sería DIMITIR, y no empeñarse en hacer las trampas que sean con tal de imponernos su ilegítima y traicionera voluntad para con España.


Y mañana, los cristales de la Moncloa, continuarán sin ser apedreados.

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