La bolsa de los "valores"


Voy a referirme a "valores", pero no a esos valores que cotizan en esa Bolsa en la que algunos, sin duda, habrán pensado. Sin embargo, no seré yo quien niegue que estos "valores" a los que sí me refiero, no hayan sufrido, desde hace bastante tiempo, un desplome mucho más brutal que los que, a día de hoy, sufren esos otros valores que sí cotizan en esa Bolsa a la que no me refiero.

En realidad, la bolsa a la que me refiero no es tan visible y tangible como esa otra Bolsa, más mediática, que inmediatamente nos asalta desde el archivo de la memoria, al punto de oír pronunciar la palabra bolsa. Pero aunque muchos por su edad, no puedan tener conocimiento de ello, el desplome de la bolsa que contiene los "valores" a los que me refiero, ha tenido, tiene y tendrá en la sociedad, efectos mucho más demoledores que los que pueda acarrear el desplome, aunque fuera total, de esa otra Bolsa.


La bolsa a la que me refiero no es visible, no se puede tocar porque los "valores" que contiene pertenecen a un ámbito muy distinto que el de los valores de esa otra Bolsa que nos han, nos hemos, impuesto como nuevo oráculo o becerro de oro de nuestra incultura actual. Su desplome ha sido muy lento, quizás de no haberlo sido, nos hubiéramos dado cuenta, habríamos reaccionado ante la pérdida de tanto. Pero no, se ha ido lentamente como el vaciado de una bañera a través de una pequeña holgura del tapón; tan lentamente que muchos no se han apercibido todavía de la terrible pérdida. Hasta el punto de que, si entre todos no lo remediamos, "... se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia" (vuelvo a mi apreciada Blade Runner).


Cómo poder explicar a un niño, aún capaz de saborear el sentido mágico de las palabras, que hayamos permitido que nos robaran o incluso abandonáramos, con su casi irremisibleme pérdida —como diría Solbes, "nos hemos quedado sin margen de maniobra"— la capacidad de apreciar y valorar ideas y conceptos como honestidad, sacrificio, dignidad, excelencia, buen nombre, saber estar, honra, ética, respeto, esfuerzo personal, ... Cómo poder explicarle que esos "valores" han dejado de tener importancia y aprecio social y han sido suplantados por fama, dinero, influencia, cargos, pelotazos, subvenciones, etc.


Hasta buen parte de nuestro refranero pierde su auténtico significado, por aquello de cambiar el verdadero significado de las palabras. Frases como "hacer virtud de la necesidad" —que pese a que su uso ha tenido gran éxito en España, hay que encontrar su origen en la antigua Inglaterra, apareciendo el "Los cuentos de Canterbury"— y que viene a decir algo similar a "si no puedes con tu enemigo, únete a él" o "a la fuerza ahorcan". Quizás su contundente éxito en tierras íberas sea debido al dominante senequismo del español. Como decía, la pérdida de "valores" también ha llegado a estas frases por todos aceptadas y ahora se tendría que hablar de "hacer virtud de lo inmoral". Hemos privado a gran parte de nuestra juventud, afortunadamente no a toda, de unos sólidos referentes éticos que les hemos sustituido por la fama fácil, el "lo quiero todo y ya", el "tanto tienes, tanto vales", el "para qué esforzase, si con un pelotazo ..."


Creo que muy pocas veces estaré de acuerdo con Zapatero en algo, más será una de ellas la de atribuir gran parte de la culpa —no toda como él hace— de la actual crisis económica mundial y de nuestra particular crisis del ladrillo, a la codicia y a la avaricia de determinados financieros, grandes empresarios, inversores, especuladores y políticos. ¡Qué orgullo para el ser humano, hemos evolucionado tanto que hemos convertido a la avaricia y la codicia en las virtudes del siglo XXI!


De ahí la acuciante necesidad del mensaje regenerador de un partido como Unión Progreso y Democracia.


¿Se puede regenerar la vida política, judicial y económica, sin que previamente sea la propia sociedad la que se haya regenerado?

Cuando la mayoría de los españoles tomen conciencia de que ser ciudadano les exige el ejercicio pleno de sus deberes y derechos, la regeneración democrática será imparable y, atención, el que este mensaje de ciudadanía impregne cuanto antes todos los hogares de nuestras ciudades, depende sólo de nosotros, de lo que hagamos desde UPyD.






2 comentarios:

Juan Artero Ortega | 26 de enero de 2009, 17:13

20090126 - “Laporta quiere cambiar los estatutos del Barça para ampliar a siete años su presidencia”” Laporta planea modificar los estatutos para perpetuarse en el cargo”

¡Atención!, aviso a navegantes. Esta información aparece con fecha de hoy en la web de “Periodista Digital”. Para todos aquellos que no vean o entiendan lo importante que es para el futuro democrático de nuestro Partido, unos estatutos bien estructurados y redactados para ser aprobados en el próximo congreso, están simplemente dejándose seducir por cantos de sirenas. El Reglamento del Congreso es también importantísimo, pero si se desea, puede ser determinado en gran medida por el contenido del articulado estatutario.

Pensad en el poder que tenéis en vuestras manos y no os dejéis manipular por los listillos de siempre. Sed consecuentes con vuestros ideales y anteponed el futuro de nuestros hijos ante cualquier interés momentáneo que podáis conseguir soslayando estos.

Juan Espino | 26 de enero de 2009, 19:43

En ello estamos. No porque hallan listillos, sino por si finalmenete los hubiera.