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Auctoritas vs. Potestas.





Creo que es bien conocido que, en una Monarquía Parlamentaria, el Rey reina pero no gobierna. Y tal es el caso de España.

¿Pero quiere decir que el Rey, contemplado desde el punto de vista político, es un simple y caro florero?

Dependerá del carácter, de la voluntad y de la preparación e inteligencia del Monarca. De todo lo anterior, únicamente la preparación del aún Príncipe de Asturias, nos consta.

Afortunadamente, el Rey está
incapacitado constitucionalmente para mandatar o intervenir en la vida política. No tiene "Potestas" –tiene capacidad legal para hacer cumplir su decisión–. Pero sí conserva la "Auctoritas" –tiene capacidad moral para emitir una opinión cualificada sobre una decisión; si bien dicha decisión no es vinculante legalmente, ni puede ser impuesta, tiene un valor de índole moral muy fuerte–, implicando que tiene sus propuestas poseen una fuerza moral tal, que difícilmente los políticos podrían obviarla sin quedar en evidencia. 
  • ¿Alguien imagina que el nuevo Rey pida una firme y mayor democratización de los partidos? 
  • ¿Que la elección de los jueces quede salvaguardada de las manos de los políticos? 
  • ¿Que no se está poniendo la fuerza necesaria en luchar contra la corrupción?
  • ¿Que la ciudadanía paga siempre lo que otros estropean o roban?
  • ¿Que la Justicia dista mucho de ser igual para todos?
  • ¿Que la capacidad ciudadana de control sobre la gestión de lo políticos es nula?
  • ¿Que la unidad de España, está fuera de cualquier discusión?
  • ¿Que .......?
Sí, son muchas cosas. Las puede pedir, y puede no pedirlas. Pero si decide hacerlo, deberá ser claro y todo lo contundente que las formas le permitan. No puede pedirlas –si es que lo hizo realmente– con la suavidad de su padre. Porque con el percal que gastan nuestros políticos, no se les puede dejar una salida abierta para no hacer nada o, lo que sería aún peor, para hacer algo para que nada cambie.

Es mucho lo que nos jugamos en el envite, pero tampoco es algo que tengamos que esperar demasiado para ver si Felipe VI estará por la labor, o no. Esperemos que sí.



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¡Que gran oportunidad perdida para haber abierto el camino de la Regeneración!





Lamentablemente, este ya penúltimo Borbón, confirma con su discurso de despedida, demostrando que la regeneración de la democracia española, no estaba en sus prioridades; ni una sóla vez la pronunció en su mensaje de adiós. Y esa es mi mayor alegría por su marcha, la esperanza de que el próximo, su hijo, le conceda a la regeneración, la importancia capital, que tal concepto posee para enderezar definitivamente España, y apueste claramente por ella.

Habrá que esperar a su discurso de proclamación, a ver si se atreve a introducir el concepto y la palabra "REGENERACIÓN" en él. Invitar a todos los partidos, especialmente a los grandes, tan en precario, o más, que el saliente Monarca, a tomar el sacrifico –porque para ellos lo será– de abordar gallardamente, la regeneración del Sistema que ellos mismos pusieron tanto empeño en pervertir.

Qué buen servicio hubiera prestado Juan Carlos I a España, si no hubiera desdeñado el claro paralelismo de su abdicación, que no es otra cosa que regenerar una Monarquía que ya comenzaba a desprender cierto hedor, con el urgentemente necesario de la vida política, judicial, sindical, empresarias, financiera y social de España. Haberles invitado públicamente a facilitar una mayor participación directa de los españoles en la política; a hacer que el principio constitucional de la más exquisita separación de poderes, sea un hecho real y constatable; a concebir la política como un servicio al enriquecimiento de España y a todos los españoles, no para sí y sus allegados; a democratizar eficazmente la gestión y toma de decisiones en los partidos; en fin, ha convertir la situación actual en una mejor y mayor democracia, ejemplo para otros países.

Tuvo su oportunidad el Rey Juan Carlos, no la aprovechó suficientemente, ni abrió las vías en su despedida. Por eso será recordado como Juan Carlos I, el Campachano, y lo siento. Nos queda la esperanza de que su heredero Felipe VI –creo–, más joven y, esperemos, que más conocedor de la realidad y las demandas de sus ciudadanos –las justificadísimas y las que no lo son– sepa poner en primer plano, a los políticos, cuál debe ser su prioridad, junto con poner las bases para la creación de empleo, y por tanto, la recuperación económica: La regeneración de la sociedad española, comenzando por la política, que si ésta no sirve de guía, mal final tendremos. Así sentaría las bases para ser recordado como Felipe VI, el Regenerador.

¿Que soy un ingenuo? Quizás, pero al fin y al cabo, la esperanza es lo último que se pierde.







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¿A qué igualdad se refería Su Majestad?



No se me olvida el reciente discurso en el que Su Inquietísima Majestad resaltó que todos los españoles somos iguales ante la Ley. No es un lapsus el usar "Inquietísima" por "Serenísima", pues entiendo que la situación de sus hija y yerno, no da para que alardee de serenidad.

La verdad es que me resultó un tanto chirriante el que esa igualdad ante la Ley, sea reivindicada y afirmada por aquel único español –cosa totalmente incierta, como veremos en los casos citados seguidamente– que está por encima de esa Ley, no por la Gracia de Dios como el Caudillo, sino porque los "padres" de la Constitución, devenida en Prostitución a fuerza de sentencias "creativas" del Tribunal Prostitucional, fueron unos cachondos.




Lo que no termino de tener claro, a pesar de las muchas vueltas que le he dado al asunto, es a qué igualdad se refería Su Inquietísima Majestad, porque por más que analizo el asunto, al menos, detecto tres tipos de igualdades:

  • Igualdad Nº 1.- La aplicada a Domingo, el padre de la chica de Baeza, detenido por la Guardia Civil tras la denuncia por secuestro interpuesta por su hija, tras escaparse de su castigo; o a Miguel Montes Neiro, el preso que más tiempo ha estado encarcelado en España, 35 años, sin delito alguno de sangre; compárelo Su Majestad con los sanguinarios asesinos etarras Troitiño y de Juana Chaos –por no extenderme en la lista–, y ya me contará lo que considera al respecto Su Real Raciocinio. Estos y otros muchos que han contemplado y padecido la peor cara de nuestra Justicia y que, mire Su Majestad por donde, suelen ser personas de las clases más humildes, nada que ver con sus amistades que aterrizan en helicóptero en el Palacio de la Zarzuela.
  • Igualdad Nº 2.- La aplicada mediante oportunos indultos a los siguientes delincuentes convictos: a Alfredo Sanz (segundo de a bordo de "Querido Emilio" en el Santander) y otros directivos del banco como Rafael Jiménez de Parga y Miguel Ángel Calama; al político de UDC, Josep Maria Servitje, condenado a cuatro años y medio, y al empresario Víctor Manuel Lorenzo Acuña, ambos por un caso de "desvío" de dinero público. Todos ellos, sumados a ciertas amistades de Su Real Persona, de clase social más que acomodada, no han tenido que pisar la cárcel y mezclarse con la chusma a la que sin duda contagiarían con su podredumbre.
  • Igualdad Nº 3.- "La Chachi", la aplicada al propio "Querido Emilio" que, a decir por un nutrido número de componentes del mundo judicial (magistrados, fiscales, abogado y prensa especializada), y para que no existiera ni la oportunidad de que se pudiera entrar a juzgar si era un delincuente, o no, se introdujo oportunamente una modificación a la Ley, por el Tribunal Supremo, que posteriormente, dio la "casualidad" de ser conocida como Doctrina Botín.
Pues bien, Majestad, visto lo visto, es a esta última igualdad, "la Chachi", a la que me adhiero inquebrantablemente: A la hora de ser igual ante la Ley, elijo esa 3ª Igualdad, "la Chachi".

Es gracia que espera alcanzar del recto proceder de Su Inquieta Majestad, cuya vida guarde Dios muchos años:


                              Fdo.: Juan Espino



P.D.: Quédese Su Majestad, con el bodrio en que han convertido a la susesora de "la Pepa" y déjeme como ciudadano, la garantía de "la Chachi".


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¡Uy! ¡Qué mentira más gorda ha dicho el Rey ...!


Así diría cualquier jovenzuelo que se hubiera tragado el discurso navideño del monarca, y fuera conocedor del Artíclo 56.3. de nuestra Constitución, que dice:

"La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2."

Lo que no viene a decir que el Rey sea un "irresponsable" en el sentido de insensato, aunque hayan existido situaciones en las que ha actuado como tal. Sino que no se le pueden pedir cuentas de sus actos judicialmente.

Pues bien, nuestro Rey, dijo claramente: «La justicia es igual para todos». Lo cual fácilmente sería interpretado como una gran mentira, siendo conocedor de lo anteriormente dicho. Sin embargo, siendo tramposa la frase, no deja de ser técnicamente cierta, aunque tampoco comparto que sea una vedad verdadera, como ya veremos*. No estaría de más que hubiera usado una forma más exacta: «La justicia es igual para todos los que estén sometidos a ella».


Lo cierto es que, cuando menos, rechinan bastante nuestros dientes cuando es el mudo el que habla. Cuando el único que constitucionalmente no está sometido al imperio de la Ley, es quien espeta algo más que equivalente a "Todos somos iguales ante la Ley". Y aquí es donde me afloran sentimientos republicanos, que, al poco, se entibian al considerar que el Rey sería sustituido por una Presidencia de la República constituida, no por un Monarca, sino por un Presidente y muchos políticos y asesores de fabricación nacional con todo lo que de ineptitud, corrupción y dedazo, ello conlleva. Así que mientras no fabriquemos políticos a prueba de corruptelas, presiones, sueños de trascendencias, etc. ¡Vive le Roi! Pero que viva más controlado en amistades peligrosas y familia. 

Y hablando de control, transparencia, algo que me preocupa, y ya que las consecuencias, de ser ciertos mis temores, no tendrán ningún valor judicial para Juan Carlos I de España, voy a plantearlas en público con la necesaria aclaración de su actual valor de "presuntuorias". Se dice que ya en 2004, el Rey tuvo certeros indicios del "comportamiento no ejemplar" de su yerno Urdangarín. Razón por la "alguien consiguió" que, al poco, se le buscara conveniente acomodo, bien lejos de los babosos y despilfarradores gobiernos autonómicos del PP o del PSOE. que aunque éste sea de tradición republicana, en cuestiones de "pelotazos y dedazos", tanto monta, como monta tanto.

Por ello, y teniendo en cuenta que para el Monarca, la "ejemplaridad" –servir de ejemplo– para el resto de los españoles debería ser su santo y seña, cabría preguntar ¿la actuación "responsable" de Juan Carlos I de España debería terminar en alejar de las tentaciones y de luces y taquígrafos al ejemplar Urdangarín? ¿No le conminó a devolver lo desviado, lo evadido o lo defraudado a la Hacienda Pública? ¿Es eso lo que el Juan Carlos I de España, espera que hagamos cualquier ciudadano español que tengamos conocimiento o sospechas fundadas de la comisión de un delito, estafa o apropiación indebida? ¿Es lo que el Juan Carlos I de España, cree que haríamos los españoles? ¿Cree que así lo haría yo? Prefiero no saber la respuesta a la última pregunta, porque, si fuera afirmativa, no tendría más remedio que acordarme de parte de sus ancestros por muy Rey que su Majestad sea.

Así que entiendo, aunque no apruebo, que haya pasado su Majestad, de puntillas por el asunto de la corrupción galopante. Asunto por el que también se le empieza a ver el plumero al amigo Rajoy. Según los cronistas fue el único asunto que le hizo dar una respuesta algo desabrida en su debate de investidura: «... no puede “aceptar” que la corrupción política está “generalizada”, porque “la inmensa mayoría de los políticos se comportan como servidores públicos, honorables, decentes y preocupados por el interés de los ciudadanos”» ¿Y Vd. señor Rajoy, pretende que me lo crea?


Mire Vd. Don Mariano, al parecer la excusa más usado desde el Rey abajo, es la familia, o mejor dicho: "la famiglia", pronunciada con voz del don Corleone. Seguro que esa es la coartada moral con la que se auto-justifican esos políticos que se declaran "honestos" –y Vd. defiende como tales–, para no denunciar las chorizadas y los expolios, cometidos por "los suyos" –"la famiglia" en el más amplio sentido–, de los que inexcusablemente irán teniendo conocimiento a lo largo de su vida política. Como aquellos miserables capaces de seguir jugando a las cartas ante el compañero asesinado por ETA. Son igual de despreciables que ellos porque, por mucho que se empeñen, ellos y Vd. señor Rajoy, eso no es ser honesto.
*Y concluyo, volviendo al grave asunto de la igualdad ante la Ley. Me parece realmente obscenos que pretendan hacernos tragar esta mentira más grande que una rueda de molino, mientras se realicen indultos a delincuentes convictos como el de Alfredo Sáenz (fiel y valorado colaborador de amigo Emilio); se le niegue igual privilegio, hasta que el clamor popular ha sido insoportable, a Miguel Montes Neiro, el recluso más antiguo de España, y sin delito de sangre, cuando tenemos a media ETA en la calle o huida de las manos de la inJusticia Española; se sentencien por el Constitucional sorpresivas y creativas prescriciones a los Albertos, con una nueva petición de indulto en la bandeja de la judicatura. ¿Alguien puede pensar que esto es mínimamente serio? ¿Que realmente somos todos iguales ante la Ley y la Justicia en España?

En la España que conocemos, si es Vd. político, banquero, poderoso económicamente, o con las adecuadas "amistad peligrosa", no se preocupe si ha cometido alguna tropelía, porque emulando a Groucho Marx, en nuestro País, rige: "Estas son mis leyes, pero si no le valen, tengo sentencias del Constitucional o indultos del Gobierno".



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¿Porqué no te callas, ... Borbón?



Con el debido respeto a la institución a la que Vd. representa, le comunico que, en mi opinión, Vd, junto con el Prícipe de Asturias, acaban de realizar unas declaraciones que suponen un torpe servicio a la Monarquía, pues arremeten contra parte del pueblo, mientras han permanecido silentes en ocasiones que justificaban mucho más sus palabras. Movido por ello, me siento liberado de cualquier consideración especial hacia su persona, por lo que paso a manifestar mi opinión sobre diversos aspectos de su ejecutoria.

Tengo que decirle que sin ser un monárquico manifiesto, siempre he tenido una gran simpatía por la Monarquía que, en aquellos países en los que ha sabido ceñirse a su responsabilidad constitucional, supone un gran pilar para la confianza de los ciudadanos en todas las instituciones del Estado, además por lo visto, parece ser más económica para la sociedad la estructura de una Monarquía Constitucional que la de una Presidencia de República.

Lamentablemente vivimos en España, Nación en la que son pocas, muy pocas, las instituciones que reciben la aprobación de la ciudadanía. Si bien, esta valoración pueda resultar en unos casos algo injusta, esto no quita derecho o capacidad de juicio al ciudadano pues –sea quien sea el que se equivoque–, será el pueblo el que pague finalmente los platos rotos. Afirmo que por esa circunstancia, si alguien tiene derecho a equivocarse , ese es el pueblo soberano.


Opino que si Vd, apoyándose en que la Constitución constriñe sus posibilidades de actuación, calla cuando se ultraja a la bandera, calla cuando desde instituciones se arrincona a las víctimas del terrorismo, mientras se apoya a las familias de los terroristas, calla cuando se llama asesino a un Presidente del Gobierno, calla cuando se usa el día de reflexión para asediar las sedes de un partido legal, calla cuando el jefe de la oposición se comporta grosera e irrespetuosamente con la bandera de un país aliado, calla cuando desde gobiernos autonómicos se acosa y multa a ciudadanos españoles por usar la lengua española, calla cuando desde teléfonos de mandos policiales se traiciona a España avisando a los ETAsunos evitando su detención, ...

¿Por qué no se calla también cuando son simples ciudadanos españoles los que silban y piden, sin violencia alguna, la dimisión del Presidente Zapatero? ¿Qué impulso le lleva a olvidarse de su tan cacareada neutralidad? ¿Porqué unos ciudadanos cabreados y escandalosos merecen peor trato de su Rey que los que ultrajan todo lo que les suene a español?

Ciertamente, no me parece aceptable que se silbara o abucheara, durante la ofrenda a los caídos, yo no lo hubiera hecho, pero no es menos cierto que posiblemente los responsables de lo que se critica, estuvieran mucho más cerca de la tribuna de autoridades, ya que la intencionada lejanía a la que la organización se encargó de desplazar al público, hacía imposible para muchos determinar lo que estaba ocurriendo en cada momento. Tampoco ayudaba el exagerado volumen de la megafonía que desvirtuaba las indicaciones de los locutores.


Le recuerdo que esos ciudadanos forman una parte relevante de el único definido constitucionalmente como soberano, el pueblo español, ya que Vd. es monarca o rey, no soberano, en el sentido en el que lo es el pueblo. Esa parte, decide libremente expresar su opinión y protestar, bastante civilizadamente, sin violencia, a quién últimamente no acude, ni se le espera, a casi ningún acto público.

Parece, cuando menos, hipócrita acusar a esos ciudadanos de falta de respeto al Ejército, cuando es una de l
as instituciones más queridas por todos los españoles, incluyendo a los que silbaban. No olvidemos que son los ciudadanos los que sufren continuas faltas de respeto, y pienso que Vd, les ha faltado al respeto con su comentario improcedente, cuando enmudece ante casos mucho más graves.

Va siendo hora de que todos, Vd. también, aprendan que a quien más hay que respetar es a los ciudadanos y que ese respeto exige que se le trate con la mayor prudencia y consideración de la que se sea capaz y, por supuesto, nunca menor que la dispensada a políticos desleales, bandas de delincuentes, ministros mentirosos, policías chivatos, etc.


Créame, la democracia es mucho más que una Primitiva que tenemos que jugar cada cuatro años, a pesar de que sepamos que siempre ganan los mismos. El pueblo tiene derecho a expresarse y en lo tocante al respeto, tenga en cuenta que no todos hemos podido disfrutar de una educación tan exquisita como la suya. Pero tenga por seguro que muchos de los que ayer silbaron son más honestos que algunas de las personas poco recomendables, que le rodean, dispongan o no de helicóptero.


Para concluir, diré que no ha sido ésta su primera metedura de pata, el suceso en el que se hizo famosa la frase que da título a esta entrada, con ser refrendada por muchos españoles, debemos reconocer que Vd. no estuvo a la altura del papel de monarca. Sólo le salvó que interpretó el papel que le hubiera correspondido al ayer abucheado. .

Para

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